POESIA

 

C A N D E L A R I A

En toda mi vida no he visto tus ojos más limpios,

mas puros que en esta mañana

No tienen angustia, no tienen enojos,

Son gotas radiantes como luminarias.

 

Tus ojos tranquilos profundos y puros,

más puros que el cielo, mas limpios que el mar

merecen mil besos, que todos sean tuyos,

filiales caricias y no terminar.

 

Son lindos tus ojos, son ascuas hermosas,

Son dos ventanitas de dicha y de paz;

Son luz y son vida, son chispas preciosas,

Lo único hermoso que siempre he de amar.

 

Tus ojos, mis ojos. Los tuyos, los míos;

Confúndanse siempre en santo candor.

Si algún día cerraras tus dos ojos píos,

El mundo acabara en tragedia y dolor.

 

Prof. José A. García Soltero

 

 

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DOS DE FEBRERO  

Nuevamente ha llegado tu día.

Nuevamente, postrados de hinojos,

reverentes miramos tus ojos

como luz, como sol, como guía.

 

Las campanas repican al alba,

alabanzas y flores te damos.

palpitantes al templo llegamos

que es solar do entregamos el alma.

 

En tu manto de perlas cuajado,

donde el hombre pretende su nido,

un segundo de paz, escogido,

al que siempre de veras te ha amado.

 

A tus plantas, segura mansión

para aquel que te busca de veras,

Guachinango con tierna y pasión

solicita en su fe que le quieras.

 

En tu trono de plata y de oro,

que ha labrado tu pueblo querido,

dejaremos por siempre escondido

nuestro amor, ¡pobrecito tesoro¡

 

Adiós, virgen de amor, bendecida.

Mi delicia, consuelo y aliento,

que yo diario camine a tu encuentro

y Tú siempre bendices mi vida.

 

Prof. José a. García Soltero

 

 

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LOS DOS LEÑOS

El cristianismo, en esencia,
es tan solo caminar,
Marcando huellas profundas
con norte de eternidad;
es cruzamiento de rectas
formando la cruz total
que nos conduce hacia el padre,
fuente de toda bondad,
por la recta indefinida
de su leño vertical,
y hacia cristo en los hermanos,
por la entrega y caridad
del difícil testimonio
en su leño horizontal.

Mayo de 1971

Pbro. Salvador Santiago Iglesias

 

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G R A C I A S

            Gracias, Señor, por este año que termina
Gracias porque nos diste muchos días de sol
y también algunos nublados y tristes.

            Gracias por las noches serenas, regadas de
estrellas, y por las que pasamos apurando la copa
amarga de un dolor lacerante.

            Gracias por las alegrías y por las penas,
por la salud y también por la enfermedad.

            Gracias porque en el brillo de los ojos de los
seres queridos hemos podido descubrir que también
ellos nos aman.

            Gracias por las manos amigas
que, al estrechar las nuestras,
nos dieron seguridad y confianza en la amistad
y una prueba mas de que si hay amor en el mundo.

            Gracias porque descubrimos,
a través de la luz de muchas sonrisas,
que el corazón sigue vivo
dentro del pecho del hombre.

Gracias por las olas rugientes,
por los amaneceres rosados y las flores aromadas;
pero gracias también por la soledad oprimente,
por las dificultades insuperables
y por las lagrimas que, precisamente por amargas,
nos abrillantaron los ojos
y purificaron el corazón.

            Gracias por las burlas de los malvados,
pero gracias también por la inocente sonrisa de los niños.

            Gracias Señor, por todo lo que nos diste;
pero sobre todo, muchas gracias,
porque nos permitiste vivir.

Diciembre de 1973

Salvador Santiago Iglesias, Pbro.